martes, 22 de enero de 2013

Bailén y Riga, más unidos que nunca.

  Artículo de Eufrasio Pérez Navío para el nº 111 de BAILÉN INFORMATIVO



Bailén y Riga, más unidos que nunca

Eufrasio Pérez Navío
Me solicita el Consejo de Redacción de B.I. que escriba para los lectores mi experiencia letona durante los meses estivales del año pasado, donde fijé mi residencia, temporalmente, en París de Europa oriental, la ciudad de Riga, capital de Letonia.

Mis vínculos con esa ciudad se remontan al año 2009 cuando en un Congreso de Educación celebrado en Madrid conozco a tres buenos amigos: Irina, Ieva y Eriks. Las dos primeras son profesoras de la Universidad de Letonia (http://www.lu.lv/eng) y el tercero es Director de un importante Instituto de Formación Profesional no solo de Riga sino, también, de todo el país, aquí podéis consultar su web: http://www.rvt.lv

Mis tres grandes amigos ya me invitaron a visitar su país en varias ocasiones pero nunca había tenido el espacio suficiente para desplazarme hasta allí, aunque una cosa la tenía clara y ellos lo sabían, era difícil que fuera en invierno para no tener que soportar a los casi 30 grados bajo cero que se alcanzan, donde salir de casa se convierte en una odisea y, donde tienes ganas de hacer de todo menos salir a la calle.

Cuando llegué, en pleno mes de julio, pensaba que haría frío pero mi sorpresa fue comprobar como a las 6 de la tarde (una hora menos en España) una vez que el avión había tomado tierra el comandante informaba que en el exterior de la aeronave el mercurio marcaba 33ºC.

Allí, esperándome y, después de recoger las maletas, estaban Ieva y Eriks quienes me dieron la bienvenida con un “Eu ya estás aquí”. Mi estancia en Letonia era estrictamente profesional, iba a desarrollar labores de investigación para mi docencia en la Universidad de Jaén y en el Colegio de Educación Primaria “Diecinueve de Julio” del que soy Jefe de Estudios.

Recuerdo aquel día que aterricé, me sentía un verdadero extranjero porque en otros países en los que he estado me he defendido en inglés para comunicarme con las personas, pero en esta ocasión ni sabía letón ni ruso que son los dos idiomas oficiales del país. Afortunadamente mis buenos amigos sabían inglés y chapurreaban el español de sus visitas a nuestro país, lo que no hubo problemas para comunicarme con ellos. Aunque sí los tuve cuando tenía reuniones de trabajo, conferencias o charlas que impartí en la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Letonia, menos mal que Ieva traducía todo del español e inglés al letón, lo que hacía que dichos eventos se convirtieran en algo sumamente pesado desde mi punto de vista. Allí me comprometí a seguir aprendiendo letón y ruso para agilizar futuras charlas.

Este pequeño país ubicado en el centro de los tres países bálticos: Lituania, Letonia y Estonia, dejó de pertenecer a la antigua URSS en 1991.

El apartamento en el que vivía de alquiler, al principio me daba miedo porque era calcado a las películas del régimen soviético. Además la estructura de los edificios me recordaba a cualquier película de espionaje donde Rusia y Estados Unidos eran los enemigos.

Durante mi estancia en Riga, doné varios ejemplares de la revista B.I. a la Biblioteca de la Universidad de Letonia. Como muestra de agradecimiento, Ieva y Eriks, que estuvieron de visita en España tras mi estancia, visitaron la sede de la Asociación Caecilia donde recibieron una gran acogida y firmaron en el libro de honor de la asociación. Además, Ieva en octubre ofreció una charla a los estudiantes del Colegio “Diecinueve de Julio”  y a estudiantes de la Universidad de Jaén tras la invitación que le hice. Ella quedó emocionada por visitar un centro de primaria de Bailén, poder conversar con estudiantes de la UJA y conocer el funcionamiento de nuestro Sistema Educativo.

Para finalizar, me sorprendió gratamente, una maravilla de la naturaleza. Además de los inmensos y frondosos bosques del país, hubo algo que me llamó mucho la atención. La primera noche desperté a las 4 de la madrugada pero mi sorpresa fue comprobar que al mirar por la ventana de la habitación ya había amanecido y podía ver la sombra del edificio que proyectaba el sol. Algunas noches me quedaba despierto hasta las 3 de la madrugada para comprobar como el cielo nunca se oscurecía del todo y mis ojos podían ver, desde un lugar privilegiado de la ciudad, la aurora boreal.

Encuentro en el C.E.PR. “Diecinueve de Julio”


En casa de Dzintra Vilks, a 15 km de la frontera con Rusia.
En el aeropuerto internacional de Riga
Después de una conferencia en el Rigas Valsts Tehnikums
Trabajando con Ieva, Irina y Emanuel
Entregando revistas de B.I. a la Universidad de Letonia
Ieva y Manuel Casado, Director del C.E.PR. “Diecinueve de Julio”
En el Ayuntamiento de Riga
  

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