jueves, 29 de marzo de 2012

Andando que es gerundio. Artículo de Antonio Agudo para las páginas centrales sobre senderismo, del nº 111 de la revista BAILÉN INFORMATIVO


ANDANDO QUE ES GERUNDIO

Querido lector usted no debería esperar a que los resultados de un análisis médico de rutina le obliguen a tomar la decisión. No debe escudarse en que este asunto es cosa de gente con el colesterol alto y las lorzas por el suelo. Lo de hacer deporte es un tema que se tiene que tomar bastarte en serio y que no, necesariamente, tiene que ser prescrito por un facultativo. Así que no le de más vueltas y cálcese unas buena botas y comience a caminar para descubrir  senderos y lugares que le harán formar parte de ese eslogan con el que se quiere vender la provincia, “Jaén, paraíso interior “y que suelen  comprar los de fuera y los de dentro despreciar con un doméstico encogimiento de hombros —“a mi que me vas a contar de la provincia que no haya visto ya”—  Pues lo hay y mucho más cerca de lo que se cree.

Todos ustedes pueden formar parte de una postal. Caminar por bosques cerrados por los que aún anda el lobo. Visitar ruinas de míticos castillos reducidos a polvo por los años. Vadear ríos recién limpios de sudores urbanos. Ver a los conejos y a las liebres salirles al paso. Pisar la nieve en las umbrías de las montañas y romper el hielo de arroyos congelados en mitad de oscuros alcornocales. Entrar en cuevas con pintadas con miles de años. Subir a collados y bajar por barrancos de una provincia en la que su masa forestal suma 600.000 hectáreas de bosque y otras tantas de olivares. Olivos que componen el bosque artificial más grande del mundo y que a todos impresiona mirar.
Ver como la vida se abre paso en los viejos charcones y darse el gusto de ir más allá de aquel recodo del camino.

Y todo esto no le costará nada. Basta con buen calzado, un bastón al gusto, sombrero y mochila para echarse a andar un rato cada día. Al poco tiempo los beneficios se dejan notar en los músculos de la espalda que se tonifican con el ejercicio. Los glúteos se aprietan al subir y bajar pendientes y el ánimo se relaja. Al andar uno va más erguido y se mejora la visión lateral y los tobillos se endurecen al pisar por firmes irregulares. Además el ritmo lo marca uno mismo y las lesiones son inexistentes. Hay que andar por gusto que para sufrir y estresarse ya están otras actividades.
A poco que uno mejora el tono físico se dará cuenta que lo que empezó casi en broma, ahora se ha convertido en un grupo de amigos que gustan de caminar juntos. Así que anímese que a pocos kilómetros de Bailén pueden comenzar por darse una vuelta por Burguillos, por los olivares cercanos o ir a ver los galápagos al río Guadiel.

El camino más largo comienza siempre con un pequeño paso, así que ¿porqué no lo da hoy mismo?

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