miércoles, 22 de mayo de 2013

Artículo aparecido en la revista digital "Desencaja.es", sobre la película los Hermanos Malpartija



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'Los hermanos Malpartija', entre Tarantino y Curro Jiménez

El cineasta cordobés Fanelo Aguayo firma este corto ambientado en la Guerra de la Independecia y filmado en Guadalcázar (Córdoba)

Pipeta en un momento de su interpretación. De espaldas, dos miembros de la Asociación Reding de Bailén. Foto: Eduardo García Serrano



Marta JiménezMarta Jiménez

Aunque Fanelo Aguayo, cineasta cordobés nacido en Guadalcázar y afincado en Nueva York, ande estudiado a Lubitsch y John Ford en universidades de la costa este americana, sigue con un ojo puesto a este lado del océano. El director no ha dejado de montar proyectos en Andalucía gracias a la facilidad de comunicación que otorgan las nuevas tecnologías.

El último, un corto rodado hace un año llamado ‘Los hermanos Malpartija’ está ambientado en la Guerra de la Independencia española y basado en un relato homónimo de su paisano Antonio Serrano García. Una historia rodada hace un año íntegramente en Guadalcázar con la ayuda de los vecinos del pueblo.

El proyecto nació cuando el escritor le propuso al director hace dos años, mientras ambos coincidieron de vacaciones en Guadalcázar, hacer una película basada en uno de sus cuentos. “Regresé a los USA, escribí el guión con la ayuda de Antonio -vía email- y comenzamos preproducción -vía Skype y Facebook.” , cuenta el director desde Nueva York,  sintiéndose un pionero en esta forma de trabajar una producción
cinematográfica, ya que cuando volvió a Guadalcázar un año más tarde, “todo estaba listo para el rodaje”.

Para Aguayo escribir el guión fue “interesante y arriesgado” porque en el cuento original toda la acción se desarrolla dentro de una taberna con tres personajes hablando entre sí, “tres talking heads”. Un reto técnico que no se podían permitir por dos razones: aburrir al público y no tener un presupuesto adecuado para llevar a cabo malabarismos técnicos. "Hitchcock lo pudo hacer en ‘Rope’, pero ni yo soy Hitchcock ni mis productores eran la Warner Brothers”. Por lo que el cineasta decidió recurrir a los flashbacks, “algo que jamás había hecho y que mis profesores de guionismo en Emerson College y Harvard se habían dedicado concienzudamente a demonizar porque, teóricamente, los flashbacks detienen la acción y rompen el flujo de la historia”. Para Aguayo eso, como todo, “depende de cómo y quién lo haga” y él tiene muy claro el enfoque y la inspiración: Tarantino, el Spaghetti Western, y ‘Curro Jiménez’.

Un historia del XIX

Tras la Guerra de la Indepencia española (1813) un joven campesino andaluz (Francisco) entra en una taberna de Madrid regentada por un paisano de su pueblo (Pipeta) con un propósito cierto. Francisco viene buscando a su propio hermano (Andrés, alias La Canalla), para matarlo por haber vendido a su familia y a su pueblo a las tropas napoleónicas. Cuando Andrés finalmente aparece, comienza la tragedia de las palabras seguidas de las armas hasta alcanzar un desenlace inesperado.

En mayo de 2012 tuvo lugar el rodaje gracias a la generosidad de unos vecinos que se prestaron como  actores protagonistas, además de la participación fundamental de la Asociación Cultural de Recreación Histórica General Reding, de Bailén, quienes aportaron todo lo relativo a la ambientación militar de época como uniformes, armamento, impedimenta, etc. Un rodaje no exento de problemas de última hora, como la sustitución del actor principal por Francisco Conti, “uno de esos milagros que sólo ocurren en el cine”, explica el director.

Todo, desde el principio al final fue por parte de todos “una labor of love”, como dicen en la tierra de acogida de Aguayo. Presupuesto cero, esfuerzo mil por cien tratándose, además, de una película histórica, “un period piece”. Todo el pueblo de Guadalcázar y parte de Bailén participó en la película de algún u otro modo. Las mujeres cosieron el vestuario; el padre del productor, Juan Diego López, cedió su taberna para convertirla en el estudio; otros prestaron los props, la hermana del productor, Rafa Serrano, cedió su finca, Reinilla, para rodar exteriores; un vecino prestó su caballo y él mismo hizo de doble y hasta el alcalde puso a disposición de ‘Los hermanos malpartija’ a la policía local para controlar el tráfico durante el rodaje en exteriores en el que una docenas de vecinos y vecinas de Guadalcázar hicieron de extras. “Una ciudad y media volcadas en una película sin esperar nada a cambio. Un verdadero acto de amor al cine” cuenta emocionado el director vía mail desde la costa este estadounidense.

La banda sonora es original de Antonio Romero, quien ha compuesto para la ocasión un registro pleno de mestizaje e influencias; tarantos con blues, surf music y slide guitar para un corto que ya se ha estrenado en el pueblo donde se rodó, el pasado mes de marzo, y ahora está listo para viajar por concursos y festivales y que el público juzgue por sí mismo. Una producción que ha apuntado al crowdfunding para financiarsu promoción y que regala un DVD con el corto a cambio de una pequeña donación.

El anterior trabajo de Fanelo Aguayo fue 'Shishkebab Bob', la historia de un asesino en serie de asesinos en serie, que vio la luz al público hace casi cinco años. Ahora  el director anda concentrado  en un guión que le trae “por la calle de la amargura” titulado 'The Man Who Always Was', y que el propio Fanelo no sabe cómo acabará. “ Ni siquiera sé si tengo futuro, literalmente. Lo que sí sé es que me encantaría que mucha gente viera ¨Los Hermanos Malpartija¨. Nos ha costado mucho trabajo y peleas entre director y productores, por lo que la criatura se merece una oportunidad”.








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