martes, 27 de noviembre de 2012

Loa escrita por José María Suárez Gallego



Si tuviéramos la oportunidad, utópica evidentemente, de elegir una época de la Historia para vivir una temporada en ella, sin lugar a dudas mi elección sería el Renacimiento y en la Toscana, allá por los comienzos del siglo XVI. Ni que decir tiene que al primero que me contraría allí, en ese tiempo y lugar, bullendo de aquí para allá con un sin fin de proyectos en las alforjas, sería a mi buen amigo Manolo Ozáez  --don Nicolás Manuel Ozáez Gutiérrez-- porque lo que prima en él es, ante todo, su espíritu de humanista polifacético. Manolo es, cómo lo diría, poliédrico en sus facetas y sin embargo no tiene más que una cara; precisamente la cara de “dar la cara” cuando es preciso.

Releo sus artículos, sus pensamientos, sus reflexiones, aquí recogidas, y todas ellas nos dan testimonio que existe su Toscana interior y particular, renacentista y humanista, como él mismo. Plena de caminos que se cruzan, se descruzan, se retuercen, se alinean, se hacen curvos, divergentes, convergentes, pero nunca tediosos. A la memoria me viene el cuento de Borges  El jardín de senderos que se bifurcan, y me lo imagino afirmando como el sabio sinólogo Stephen Albert que el tiempo se bifurca perpetuamente hacia innumerables futuros. Pues bien, en todos ellos habría un proyecto que ser realizado por Manolo Ozáez. Hecho que constato porque cada vez que hemos hablado siempre lo hemos hecho del futuro y nunca del pasado. Agua pasado no mueve molino, pero siempre se espera la lluvia que traiga las aguas que habrán de moverlo mañana, pasado mañana, y tal vez el próximo jueves a primeras horas de la tarde, que es cuando el sol siempre trata de quemarnos las alas.

Manuel Ozáez es un hombre del Renacimiento por su espíritu inquieto. Por ser el personaje de múltiples paisajes, pero también es descaradamente mediterráneo. Tal vez un don Quijote llegando a la playa de Barcelona en pleno siglo XXI, que como Federico Fellini piensa que no hay un final; que no existe un principio; que solamente contamos para sobrevivir con la infinita pasión que hay que ponerle a la vida, que en modo alguno nos permite ser indiferentes ante todo lo que nos rodea y somos capaces de rodear con nuestro entusiasmo.

Manolo Ozáez, me consta, no ha venido a arreglar el mundo, pero sí a contarlo, y fruto de ello es todo lo que hace y lo que escribe, por lo que lucha y pervive. De ahí su necesidad de estar ahí, viviendo apasionadamente todos los futuros posibles que el tiempo nos regala en cada uno de sus instantes, listos para ser plasmados a través de cualquiera de sus facetas expresivas y creativas.

Manolo tiene en Bailén  --su Bailén—la cruz y la espada de su Macondo más íntimo, luchando como un coronel Aureliano Buendía para que nunca su ciudad padezca los cien años de soledad de Bailén sin Bailén, en la ciénaga estéril de la indiferencia cultural.

No puedo decir como él generosamente ha dicho de mi en uno de sus artículos que de mayor quiere ser como yo  --craso error, Manolo--, porque yo ya soy mayor, pero sí deseo estar en todos los futuros que el jardín de senderos que se bifurcan nos tiene planteados en múltiples proyectos que como un estallido pirotécnico se desgranan y se hacen luz. Luz para este oficio de tinieblas que es escribir.

Si en uno de esos futuros posibles han de fusilarnos juntos, al menos que el coronel Aureliano Buendía que cada uno llevamos dentro recuerde en ese preciso instante el día que conocimos el hielo  --no el de helarnos el corazón, el otro; el de bebérnoslo en vaso largo y con limón--, y dejen, permitan, que el circo pase en esos momentos por las calles del Macondo en el que creemos en este presente y por el que lucharemos en cada uno de los futuros. Y llegado el caso, que los payasos suelten las fieras, y el jefe de pista inste a la orquesta que toque hasta el final, hasta enterrarnos en el mar, ligeros de equipaje como los músicos del Titanic.


                              José María Suárez Gallego
          Consejero de número del Instituto de Estudios Giennenses



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