viernes, 27 de enero de 2012

BÁRBAROS VIKINGOS. Artículo de Manolo Ozáez para COPE JAÉN

Buenas tardes. Hace algunos días me comentaba un amigo español residente en Noruega, que cada día entiende menos nuestro carácter, usos y costumbres. Que a través de las noticias de los telediarios, acababa de enterarse de la enorme cantidad de casos de corrupción que asolaban nuestro país de norte a sur y de este a oeste. Y me decía que en Noruega, su país de acogida desde hace diez años, y en cualquiera de los países nórdicos, la forma de actuar de los ciudadanos ante los flagrantes casos de soborno y de cohecho era aislar y repudiar a los infractores, nunca ensalzarlos y justificarlos por razón de coincidencias ideológicas o afinidades varias. Otro punto y aparte, me comentaba, era la opinión que le merecía a los ciudadanos del frío norte europeo, la conducta de frikis  televisivos y personajes del esperpento y la farándula, que pululan por los platós televisivos de, ¡ay! , esta España que me duele tanto. A esos seres insustanciales y anodinos, sencillamente se les desprecia, pues, según me dicen, están convencidos de que no aportan nada a la sociedad, absolutamente nada. Es más, le perjudican. Recuerdo que hace apenas un año, almorzando con el embajador danés, el señor Lars Thuesen, en el Hotel Zodiaco de Bailén, nos refirió un hecho para nosotros insólito que ocurrió en su país, Dinamarca, cuando la ciudadanía se manifestó por las calles ante el anuncio de un nuevo gobierno, de reducir los impuestos, pues razonaban que ello produciría un deterioro en el estado de bienestar al que con tanto esfuerzo habían contribuido todos los habitantes de dicha nación. Para nuestra lógica, para nuestra cultura, se trataba de un hecho que considerábamos imposible que pudiera ocurrir en España, de ahí nuestra extrañeza. Al despedirme de mi amigo, ya más noruego que español, no pude evitar una disculpa, en nombre de mis compatriotas, y a media voz le susurré: ¡y pensar que creíamos que los bárbaros eran los vikingos!
    
                     Manolo Ozáez para COPE

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