miércoles, 2 de marzo de 2022
2ª parte de nuestro viaje a Almodóvar del Río
Título: las fotos que no pudiste ver.
Lució un sol de primavera. Envueltos en la magia de otras épocas, andando por los torreones donde, en otro tiempo, se vivieron historias de amor, de lealtades, de guerras, de engaños, de turbulencias. Eso es lo que respiramos Felicidad y yo, cogidos ambos de la cintura y paseando ajenos a nuestro alrededor... como si lo demás fuera de nosotros no existiera.
Y ahí estaba MI REINA, sentada en su real trono.
Mi emperatriz de juego de tronos, asomada al balcón de su habitación, mirando al horizonte, perdiéndose su mirada.
... o divertida... jugando a posar para mi cámara.
Seguimos recorriendo las centenarias piedras, y lo que estas nos ocultan... y lo que estas nos muestran...
No es que pintara demasiado una réplica de la espada Excalibur... pero bueno... todo sea por promocionar el turismo y sus beneficios.
Interesante la exposición en las almenas, al aire libre, de espadas famosas de época
... y la maqueta del castillo (en paz y en guerra)
Seguimos con nuestro recorrido, con nuestros besos, con nuestros abrazos, y un alto en el camino para un refrigerio, para una deseada merienda
Y como broche, una imagen tierna de Felicidad, mi princesa.
El fin de semana del 12 y el 13 de febrero, vísperas del Día de los Enamorados, viajamos al Castillo de Almodóvar del Río
El castillo de Almodóvar del Río organizó el domingo 13 de febrero una Jornada de Recreación Medieval. Y como a mi pareja, Felicidad, y a mí, nos encanta visitar castillos, restos arqueológicos y empaparnos de la rica historia de nuestro país, allí acudimos a disfrutar un día de cultura, de ocio y de gastronomía, recorriendo las distintas salas del castillo de la ciudad cordobesa.
Como curiosidad, el castillo fue elegido por los realizadores de "Juegos de Trono" para su exitosa serie. De ello dan cuenta las placas que vamos encontrándonos, jalonadas, en nuestro recorrido por sus almenas y sus mágicos rincones.
Y entre paseo y paseo, un beso de enamorados, con la complicidad de las piedras milenarias de una fortaleza que nunca fue tomada.
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